La oposición no puede contar con que el PLD se va a dividir
Juan Bolívar Díaz El haber permitido que parte de sus legisladores incursionaran en la disputa interna del Partido de la Liberación ...
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Juan
Bolívar Díaz
El
haber permitido que parte de sus legisladores incursionaran en la
disputa interna del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en la
elección del presidente de la Cámara de Diputados, fue un error
táctico del Partido Revolucionario Moderno (PRM) porque alienta la
reforma constitucional para que Danilo Medina puede volver por la
presidencia en el 2024.
Apostar
al predominio del mandatario en la lucha interna del PLD sería un
error estratégico porque él tiene más posibilidad de reunificar su
partido si logra imponer un delfín como candidato presidencial
derrotando a Leonel Fernández con todo el poder del Estado que
después volcaría también contra la oposición externa.
Un
mensaje equivocado
La
decisión del PRM de dejar a sus diputados en libertad de incursionar
en la disputa interna del PLD al elegir el presidente de la Cámara
de Diputados ha sido objeto de amplio rechazo en las redes sociales y
los cenáculos políticos, porque al favorecer la posición del
presidente Medina alienta a quienes buscan otra reforma
constitucional para que él pueda volver a ser candidato presidencial
a partir del 2024. Sin el voto de 24 perremeístas no variaba el
resultado. Predomina el criterio de que lo que corresponde a la
oposición es dejar que los peledeístas se consuman en su feroz
confrontación sin tomar parte por ninguna de sus facciones.
Pero
la peor inversión sería apostar en favor del presidente Danilo
Medina porque, como se advierte, para liquidar a Leonel Fernández,
imponiendo un delfín de candidato presidencial del PLD, tendría que
utilizar el poder del Estado que luego volcaría contra la oposición
externa para predominar en los comicios del año próximo. Las
posibilidades de reunificar el partido gobernante serían mayores si
quien predomina es el usufructuario del poder.
Los
danilistas estarían buscando apoyo entre sectores del PRM para
rehabilitar al presidente, y el solo aliento de esa posibilidad le
mejora las perspectivas de lograr que uno de los suyos supere a
Fernández en las primarias del 6 de Octubre, lo que luce difícil
por el arraigo de quien fuera presidente de la nación en tres
períodos, con muy amplias lealtades y gratitudes dentro y fuera del
partido, como lo han reflejado todas las encuestas de los últimos
años.
Adicción
del PLD al poder
Podría
ser un grave error la apuesta a que el PLD se va a dividir con la
elección del candidato presidencial pero, si ha de ocurrir, la
oposición tiene que dejar que lo determinen ellos. Aún se imponga
Leonel Fernández en la elección primaria, sobrarían tiempo y
esfuerzos por buscar una transacción con “garantías de impunidad”
y consideraciones para Medina, que partirían hasta de cuadros
importantes del mandatario que pudieran temer ser perseguidos por los
leonelistas y mucho más por un gobierno de otro partido. Ya muchas
de las miles de bocinas del PLD empiezan a privilegiar la unidad para
salvar sus negocios.
Más
allá de las rivalidades y resentimientos entre los dos mayores
líderes del PLD, están los intereses de 300 a 400 mil peledeístas
empleados en el gobierno, muchos con altísimos niveles salariales,
de decenas de miles que han creado empresas para suplir y contratar
con el Estado, y de los que tienen cuentas pendientes por los
escándalos de corrupción de todo género.
Podría
ser iluso creer que el presidente Medina hará que Leonel pierda si
resulta el candidato presidencial, cuando la gran mayoría de su
partido le agradece su prosperidad. Lo más que podrían lograr los
opositores es que el mandatario modere la incursión del Estado en la
campaña electoral, pero aun así muchos funcionarios utilizarían
recursos públicos para favorecer a sus candidatos. Alejandrina
Germán, ministra de Educación Superior y dirigente del Comité
Político, dijo el miércoles que “el PLD no puede darse el lujo de
dividirse, en tanto el senador Charles Mariotti advirtió que “serán
sorprendidos los que apuestan a la división” del partido.
Otro
transitorio al revés
La
rehabilitación de Danilo Medina para que pueda volver a optar por la
presidencia, propuesta por los dirigentes reformistas Quique Antún y
Rogelio Genao, y apoyada por el precandidato perremeísta Hipólito
Mejía, parece un mayúsculo absurdo político, comenzando porque no
incluye cambiar la fórmula constitucional de los dos períodos
presidenciales y nunca más. Pero como Medina concluye ya sus dos
períodos conllevaría otro artículo transitorio, pero ahora al
revés del vigente que le prohíbe postularse en el 2020, para que a
él exclusivamente se le exonere del límite en el 2024. Y la
pregunta generalizada es a cambio de qué.
Para
que eso sea posible, tendrán que mediar más de una veintena de
votos de legisladores del PRM, lo que implicaría tensiones y
confrontaciones internas que lo debilitarían. Nadie entiende cómo
podrían mantener su demanda de cambio, sus denuncias de corrupción
e impunidad, de ineficiencia, de rechazo a la dominación de todos
los poderes del Estado y de la sociedad por parte del PLD, si ahora
premian al presidente de los últimos ocho años, continuador de las
desproporciones de los 12 años de Leonel Fernández. Eso no tendría
precedente en la historia política contemporánea aún a nivel
universal. En otras palabras que la oposición se inmolaría con una
reforma constitucional con nombre y apellido y desperdiciaría la
posibilidad de alternancia, a cambio de una ayuda difícil de
materializarse después de la rehabilitación.
Debe
asumirse que la negociación sería en caso de que Leonel Fernández
resulte el candidato presidencial del PLD, porque sería el colmo que
Danilo fuera a imponer un delfín en la primaria para después
venderlo a la oposición. Por más vuelta que se le dé a ese
proyecto, no hay manera de entenderlo en términos políticos.
Reunificar
las elecciones
La
reforma constitucional que rehabilitaría a Danilo Medina se está
vendiendo a los legisladores opositores la “generosa preocupación”
de que si las elecciones municipales van primero, en febrero, los
alcaldes electos ya no se moverían para la presidencial y congresual
de mayo. El planteamiento es engañoso, porque si los opositores
salen bien de la primera, con mayor razón se empeñarían en ganar
las segundas, y si pierden menos podrán ayudar a los candidatos al
Congreso.
A
quien más perjudica la elección municipal adelantada es al PLD,
porque la confrontación en el territorio es casi personal e
insuperable a corto plazo. Lo que sí podrían lograr los
legisladores de la oposición que aspiran a reelegirse es
“facilidades y ayudas” para que compitan, pero parten de la
presunción de que de otra forma no ganarían, y si ellos no ganan,
menos su candidato presidencial, lo que implica que de antemano no
creen en la posibilidad de victoria y estarían vendiéndolo.
Pero
la reunificación de las elecciones abona el presidencialismo y la
concentración del poder, que hace depender el poder municipal y el
legislativo, del arrastre presidencial. Implicaría que la oposición
revierta por completo la reforma constitucional de 1994 que separó
las elecciones presidenciales de las congresuales y municipales,
mutilada en parte en la Constitución peledeísta del 2010.
Un
absurdo desperdicio
Si
el PRM colabora en la rehabilitación de Danilo Medina perderá la
calidad de opositor y desperdiciará la oportunidad de encarnar el
sentimiento que reclama un cambio político, especialmente de la
clase media donde el hastío por la corrupción y la impunidad, la
inseguridad ciudadana, el auge del narcotráfico, el camino a la
insostenibilidad fiscal y la manipulación de todas las instituciones
estatales, se percibe en todos los medios y ambientes.
El
hartazgo del peledeísmo quedó manifiesto en el movimiento de la
marcha verde, que espera una expresión en las urnas y se expresa en
las encuestas, con una progresiva decepción de los partidos
políticos y anhelos de cambios. En la última encuesta Gallup-HOY,
de mayo pasado, el 58% expresó su deseo de que gobierne otro
partido, con 46% pidiendo “un cambio radical” y otro 32% “un
gran cambio”. Un mes antes la encuesta Mark Penn-SIN registró un
59% que no tenía preferencias partidistas.
Las
posibilidades de alternancia en el poder parecen radicar en la
rebelión de las clases medias, con gran poder de influencia en las
redes sociales, y sobre los sectores populares, a través de los
trabajadores y trabajadoras domésticas, de los empleados informales,
de las pequeñas y medianas empresas y la amplia gama de los
servicios. El PLD conserva más poder de manipulación de los
sectores bajos, especialmente del 38% de la población que recibe
transferencias monetarias mensuales por medio del empleo público y
los programas sociales. Son casi 4 millones de personas, como acaba
de documentar un estudio del economista Miguel Collado di Franco,
investigador del Centro Regional de Estrategias Económicas
Sostenibles.
Abona
que no hay oposición
El
regalo de la reforma para que Danilo Medina pueda buscar de
nuevo la presidencia, ratificaría el histórico continuismo,
el caudillismo y las dificultades de renovación del liderazgo
nacional, y reforzaría el predicamento de que el PLD no tiene
oposición, de que es invencible y de que todos los opositores se
venden o carecen de capacidad política para derrotarlo.
Para
el PRM en particular, como mayor partido de oposición, implicaría
una reducción de sus posibilidades, liquidaría la coalición
político-social que se ha venido debatiendo en los últimos meses y
estaría habilitando un fuerte competidor para el 2024. El
absurdo fortalecería el predicamento de Leonel Fernández de que el
PLD debe gobernar el país hasta el bicentenario de la
República, en el 2044, No se ha olvidado que los perredeístas y
peledeístas, compitiendo por el favor del ya decadente caudillo
Joaquín Balaguer, incurrieron en la aberración histórica de
declararlo “padre de la democracia dominicana”.-
