Sin capitalizar la rebelión de las clases medias nadie desplaza del poder al PLD
Juan Bolívar Díaz En los documentos constitutivos de la Coalición Democrática por la Regeneración Nacional ratificados en una docena...
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Juan Bolívar Díaz
En
los documentos constitutivos de la Coalición Democrática por la
Regeneración Nacional ratificados en una docena de encuentros en las
mayores ciudades del país, se consigna que sólo una conjunción de
fuerzas políticas y sociales que capitalice la rebeldía de las
clases medias podrá generar la sinergia para desplazar al Partido de
la liberación Dominicana (PLD).
En
las tres últimas campañas electorales el PLD viene incrementando el
abuso de los recursos y poderes estatales y ha gastado muchas veces
más que el total de sus opositores, con minucioso
control de los empleados públicos y de los beneficiarios de los
subsidios sociales que de entrada representan más de la cuarta parte
de los ciudadanos empadronados.
Un
tercio de los votantes
Un
reciente informe del economista Miguel Collado Di Franco, del Centro
Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES) cuantificó
los empleados del Estado que a junio pasado cotizaban a la seguridad
social en 634 mil 407, que si se le suman los de los organismos que
no están afiliados, como Congreso Nacional, la justicia, Junta
Central Electoral, UASD y parte del Banco Central y de
ayuntamientos, se aproximarían a los 700 mil. Pero conservadoramente
se puede partir de 680 mil.
En
cuanto a los posesionarios de tarjetas que dan acceso a los subsidios
sociales, Collado los estableció en 996 mil 181 a fin del año
pasado, con unos 3 millones de beneficiarios. Sumándole los de los
empleos, concluye en que 4 millones de dominicanos tienen dependencia
de ingresos mensuales del Estado, 37% de la población total de 11
millones.
Para
calcular los posibles votantes deben sumarse los 680 mil empleados y
los 996 mil 181 tarjetahabientes, lo que arroja 1 millón
676 mil 181, y representarían 22% de los 7 millones 500 mil
empadronados que se estiman para el 2020. Pero si a éstos les
restamos el porcentaje promedio de abstencionistas de los últimos
comicios, que es 30%, entonces los votantes serían sólo 5 millones
250 mil, 32% de los que reciben fondos estatales cada mes.
Es
obvio que no todos esos ciudadanos van a votar por el PLD, pero
partir con una posible clientela del tercio de los electores, es una
enorme ventaja, sobre todo en una democracia tan endeble, donde no se
respetan límites ni escrúpulos, y más aún cuando el PLD ha
llegado al extremo de elaborar padroncillos de los subsidiados
sociales por colegios electorales para llevarlos a votar, como ha
comprobado en algunos sitios la observación electoral de
Participación Ciudadana (PC).
Otras
ventajas electorales
En
los informes de observación electoral de PC del 2016 se pueden
encontrar muchas otras enormes ventajas de las que se aprovecha el
PLD en los procesos electorales, como la de llegar hasta el 80% de
toda la publicidad, con millares de comunicadores pagados por el
Estado, con 33 mil empleados temporeros en los organismos públicos,
activistas durante el período campaña, y con 39 ministros y altos
funcionarios dirigiendo la campaña en cada provincia.
Si
además de eso, los gobiernos del PLD duplican la propaganda pagada
desde un año antes de los comicios e incurren en déficits fiscales,
como el de 156 mil millones de pesos en el 2012 o 34 mil millones de
pesos, entre enero y abril del 2016, y han tenido el control de los
organismos electorales, ahora moderado a dos de los cinco titulares
de la JCE, no son fruto de magia política sus recurrentes
victorias.
Todos
los partidos de oposición conocen de la extrema desigualdad en que
compiten en los procesos electorales nacionales, pero aun así han
sido incapaces de coaligarse siquiera para forzar algunos límites a
los abusos del Estado. En el 2016 con 7 candidaturas presidenciales
quisieron reclamar juntos, pero apenas dos semanas antes de la
votación, y ni siquiera consiguieron que el presidente de la JCE, el
“árbitro” Roberto Rosario, los recibiera.
El
pacto político-social
La
Coalición Democrática ha partido del planteamiento de que “ninguno
de los partidos de oposición y ni todos ellos juntos podrían
desplazar el dominio del PLD sobre el Estado y la sociedad, sin una
amplia coalición o pacto político-social”, que capitalice las
grandes insatisfacciones y anhelos de cambios de importantes
segmentos, que han tenido expresión en el movimiento Marcha Verde.
Se
ha planteado capitalizar políticamente la rebelión que se registra
en amplios segmentos de las clases medias, que expresan abiertamente
su hastío con la malversación, la corrupción, la impunidad, la
inseguridad ciudadana, el irresponsable endeudamiento que, como
esteroides, sostiene la estabilidad macroeconómica, el colapso de la
salubridad y de la seguridad social y con un gobierno que ni siquiera
da explicaciones ante escándalos tan mayúsculos como los de
Odebrecht, los Tucanos y las bandas de narcotraficantes, explotados
en Estados Unidos.
No
se configuran 7 candidaturas presidenciales de oposición para el año
próximo, pero los esfuerzos de concertación en una mesa auspiciada
por la Coalición Democrática, partiendo de unos “Lineamientos
Básicos para un Gobierno de Regeneración Nacional”, tropiezan con
los sectarismos, las ambiciones y la renuncia al concierto de la que
adolece la sociedad dominicana. Una irreflexiva, y hasta regresiva
Ley de Partidos dificulta la constitución del frente electoral.
Otros
paradigmas políticos
En
las consultas sociales de la Coalición Democrática proclamada el 11
de noviembre por unos 500 militantes sociales, ha resaltado el anhelo
de nuevos paradigmas políticos, que superen el pragmatismo, el
chanchullo, el oportunismo y el clientelismo y cultiven los conceptos
de ciudadanía para apelar a un porcentaje considerable de la
población sumido en el inmovilismo, y la resignación por su escasa
credibilidad en las organizaciones políticas.
El
primer reclamo de estos sectores es una novedosa concertación que
incluya la incorporación de dirigentes sociales y comunitarios a las
candidaturas, afectada por el artículo de la Ley de Partidos que
acaba de ser declarado inconstitucional, que prohibía la postulación
a cargos electivos de ciudadanos que no tuvieran algún tiempo de
militancia partidista.
Para
descontar las ventajas del dominio social del PLD sería
imprescindible mejorar la credibilidad atendiendo los anhelos de las
clases medias y los dirigentes sociales, incluyendo pequeños y
medianos empresarios, religiosos, comunicadores y maestros, por su
capacidad para influir en la opinión pública, las redes sociales y
sobre los sectores populares, como los empleados domésticos, de los
servicios, y los informales que no dependen de ayudas
gubernamentales. Y por supuesto con planteamientos de nuevas
políticas sociales y económicas que promuevan equidad, justicia y
reducción de la extrema desigualdad.
Una
absurda negociación
Sería
contradictorio con la capitalización de los anhelos de cambio, la
absurda negociación que pretende rehabilitar al presidente Danilo
Medina tras cumplir sus constitucionales “dos períodos y nunca
más”, bajo el pretexto de reunificar las elecciones municipales
con las congresuales y presidenciales, lo que beneficiaría más al
partido gobernante que afronta una confrontación en todo el
territorio nacional con 6 mil 687 aspirantes a los 4 mil 113 cargos
electivos, y que necesitará tiempo tras las primarias para
recomponer su unidad.
No
se transparentan las razones por las que se lanzó el salva vida
político a Danilo Medina, 36 horas después que admitió la derrota
de su proyecto continuista anticonstitucional, para que recupere
poder perdido y pueda reemprenderlo tan pronto pasen los comicios del
próximo año. No habría forma de romper la resignación y el
inmovilismo frente al PLD partiendo de ratificar el presidencialismo
caudillista y continuista que tanto ha dañado la República desde su
fundación misma, y premiando a quien ha ejercido el poder en los
últimos 8 años. El país se burló de Quique Antún, cuando dos
semanas después de proponer la rehabilitación del presidente
Medina, proclamó en “mensaje a la nación” que se lanzaba a las
calles para liquidar este mismo gobierno.
Hay
quienes favorecerían el absurdo proyecto creyendo en promesas de que
Danilo Medina “impediría a cualquier precio el retorno de su rival
Leonel Fernández al poder”, una apuesta aventurera porque si
restauran a Medina el poder perdido, aseguraría el control del nuevo
Congreso y negociaría con el eventual candidato Fernández. Si
quiere preservar su poder en el PLD, no podría lanzarse contra sus
candidaturas, que serían también de los suyos.
Si
en el PRM prospera esa negociación, liquidarían las posibilidades
del frente político-social y de desplazar al PLD, no sólo en el
2020, sino mucho más allá. Los intereses del peledeísmo bien
podrían imponer otro pacto de alternabilidad entre sus dos
caudillos, como ya ocurrió en el 2015. Ahora es más difícil, pero
no tan absurdo como la rehabilitación de Danilo.-
