¿Seguirá Leonel Fernández los pasos de Juan Bosch?
Alfonso Caraballo Sin lugar a ninguna duda que la cuestión política que genera más expectativas en estos precisos momentos gira e...
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Alfonso Caraballo
Sin lugar a ninguna duda
que la cuestión política que genera más expectativas en estos
precisos momentos gira en torno a si Leonel Fernández se queda o no
en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Frente a esta disyuntiva
solo hay dos decisiones posibles: salir o quedarse.
A su vez, si se queda
podría adoptar dos posturas: oponerse desde adentro al triunfo de
las opciones danilistas o colaborar con ellas. Estas estrategias lo
pondrían a merced de sus radicales enemigos que podrían
expulsarlo en cualquier momento o aplicarle cualquier tipo de sanción
o trato humillante.
Por otro lado, si se va,
conserva el poder de convertirse en un factor decisivo en el proceso
electoral en el corto plazo, y en el largo plazo, mantendría una
vigencia política más digna.
Por todo lo que se ha
visto hasta el momento a Leonel Fernández solo le quedan en el PLD
los bocados amargos del odio de la gente que el impulsó hacia la
riqueza y el poder.
La República Dominicana
necesita urgentemente un proceso de adecentamiento de la política
que ha devenido en instrumento de las más bajas y abyectas pasiones y
se ha colocado demasiado cerca del narcotráfico, el dinero sucio y
la corrupción administrativa.
Parece ser que el PLD
entró en el mismo diagnóstico que le hizo Juan Bosch al Partido
Revolucionario Dominicano (PRD) en el 1973 al afirmar que esa era una
organización política que ya «había cumplido su misión
histórica».
Después de ese pronóstico
el PRD llevó a tres de sus líderes al poder: Antonio Guzmán Fernández que se suicidó, Salvador Jorge Blanco que en abril de
1984 sumergió al país en un baño de sangre e Hipólito Mejía que luego lo sometió a una de las crisis económicas más calamitosas de
toda su historia.
Es que cuando un partido
mezcla la pérdida de ideales y valores con el ejercicio del poder se
vuelve avasallante, vil, desastroso, burlón y ruin.
¿Leonel se quedará en el
PLD para ser parte de su involución o, como hizo Juan Bosch en 1973, abandonará al partido que lidera y ayudó a formar para presentarle al país una nueva opción política que mantenga las esperanzas en el
desarrollo y el progreso de todos los dominicanos?
Pronto, muy pronto, lo
sabremos.
